CAPÍTULO IX: LA CALIDAD NECESITA LA PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD
Al inicio de este capítulo Schmelkes (1995) comenta que las características de las familias, y la dificultad de que la escuela se adapte a estas características, a menudo son causas importantes de los problemas. Por eso en educación básica no se puede entender la calidad sin una activa participación de los padres de familia. El ideal consiste en que la comunidad haga propia la escuela, la considere como suya, la apoye y se involucre con ella como agente activo en el proceso permanente de mejoramiento de la calidad. La educación de los hijos es, en todo el país uno de los logros más valorados por los padres de familia, por eso los padres de familia y la comunidad constituyen un excelente aliado de la escuela, del director y sus maestros para lograr sus objetivos. La escuela está en la comunidad y la comunidad está en la escuela, la escuela forma parte vital de la comunidad y una comunidad que cuenta con una escuela no puede ya entenderse a sí misma sin ella, además, las escuelas que se encuentran más estrechamente vinculadas con la comunidad son las que mejores resultados de aprendizaje logran entre sus alumnos. (pp. 101-104)
En otro apartado se mencionan algunas ideas sobre cómo propiciar la participación de los padres de familia y de la comunidad y lo que Schmelkes (1995) nos dice al respecto es que se debe dejar que la comunidad entre al aula, aprovechar los conocimientos, habilidades, valores y actitudes de nuestros alumnos, involucrar a los padres de familia, a los demás miembros y/o a personas de la comunidad en las tareas escolares de los hijos, hacer participar a personas de la comunidad en la impartición de clases específicas. Las experiencias en este sentido son muy motivadoras, pues los miembros de la comunidad en general están muy dispuestos a participar, e inclusive se sienten halagados, se debe dar seguimiento cercano a nuestros alumnos dentro del aula y así podremos indicar los apoyos que debemos ofrecer o solicitar a sus padres de familia, en función de los problemas de cada uno de ellos. (pp. 105-108)
Schmelkes (1995) establece que es fundamental la creación de un ambiente familiar propicio al aprendizaje, es importante llevar a cabo un trabajo de orientación con los padres, de manera tal que en la familia vayan existiendo situaciones cada vez más propicias al proceso de aprendizaje de los alumnos, algunos de los elementos que se deben atender y en la medida en que existan, puede ser que sean considerados como problemas y son los siguientes: Nutrición, higiene, salud, conocimiento de las etapas de desarrollo del niño y sus requerimientos y el conocimiento de la importancia de un ambiente familiar estable y afectuoso para el buen desarrollo de los niños. (pp. 108-113)
Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad necesita la participación de la comunidad. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 101-116). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)
Mi opinión…
Me queda claro que es indispensable que exista una estrecha relación entre la escuela y la comunidad y como futuros docentes tendremos que esforzarnos para lograr que la comunidad se involucre con la escuela, con el aprendizaje de sus hijos y con toda actividad que se proponga pues es evidente que la calidad necesita de la participación de las personas que son ajenas a la escuela. Además se me hacen muy interesantes y de gran utilidad las indicaciones que propone la autora pues de esta manera se puede facilitar y promover la participación de todos mediante diversas actividades sin embargo, también se hace mención de los posibles problemas a los que nos enfrentaremos pero no por eso significa que se verá entorpecida cualquier labor que emprendamos para mejorar la calidad de cualquier escuela donde nos encontremos.
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