jueves, 15 de diciembre de 2011

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas

CAPÍTULO VI: LA CALIDAD REQUIERE LIDERAZGO
Resumen
Schmelkes (1995) nos dice lo siguiente: En un proceso de mejoramiento de la calidad, el papel del director es fundamental, la calidad requiere de liderazgo, basado en la experiencia y en la convicción personal, y no en la escolaridad, edad o rango. Logra más con el ejemplo de su coherencia vital, con los valores que proclama y con su consistencia, que con la autoridad que procede de su nombramiento. El director debe ser el primero y el más comprometido con el propósito de mejorar la calidad, debe fungir como auténtico líder, capaz de motivar, facilitar, estimular el proceso de mejoramiento de la calidad, debe comprometerse a involucrar a su personal en un proceso participativo, constante y permanente para hacer las cosas cada vez mejor, tiene que conocer todos los procesos que ocurren en la escuela, le corresponde a él ser el motor principal de un proceso mediante el cual la escuela logre niveles mejores, acordes con las necesidades de sus beneficiarios. La calidad comienza con una idea, con un plan, que es establecido por el director. (pp. 65-66)
“La dirección debe comprender y actuar sobre los problemas que privan al docente de la posibilidad de realizar su trabajo con satisfacción. La meta es lograr que el maestro esté orgulloso de su trabajo” (Schmelkes, 1995, p. 67)
De acuerdo a lo expresado en el párrafo anterior Schmelkes (1995) nos dice que el líder es un compañero que aconseja y dirige a su gente día a día, aprendiendo de ellos y con ellos. Por ello, es necesario contar con información sólida e interpretarla correctamente, conocer cómo estamos logrando nuestros objetivos hacia afuera, así como las condiciones y necesidades de nuestros beneficiarios y la forma en que estamos fallando en su satisfacción, debemos saber con qué recursos contamos y qué nos falta para enfrentar el reto de mejorar nuestros niveles de logro. Un director se preocupa por la formación en el trabajo lo cual significa aprender a investigar, a interpretar la información, a discernir las causas principales de un problema, significa aprender de los colegas que ya han intentado solucionar un problema y a su vez documentarse, conocer lo que se ha escrito respecto a las causas de los problemas a los que se están enfrentando y a los intentos de solución, conocer otras experiencias que han intentado solucionarlos y evaluar sus resultados. (pp. 67-69)
Por otra parte Schmelkes (1995) manifiesta que el director tiene dos responsabilidades: mantener y mejorar, la primera se refiere a la necesidad de asegurar que todos puedan alcanzar los estándares establecidos en un determinado momento dentro del ciclo de mejoramiento de la calidad, mientras que la segunda se refiere a la necesidad de dar los pasos necesarios para ir logrando estándares de comportamiento y niveles de logro cada vez más altos, lo cual se logra a través del mejoramiento continuo. (pp. 71-72)
Finalmente Schmelkes (1995) señala que el director tiene dos funciones: la función estimulante y de apoyo y la función de control; la primera está dirigida a los procesos y consiste en propiciar que mejoren las relaciones de manera que puedan producirse buenos resultados y la segunda está dirigida a los resultados pues es la forma de evaluar si el mejoramiento de los procesos fue efectivo. (p. 73)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad requiere de liderazgo. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 65-75). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Este sexto capítulo para mí es muy interesante ya que se resalta la importancia del papel de un director para mejorar la calidad dentro de las instituciones, me sorprende conocer gran parte de las responsabilidades y funciones que se le atribuyen sin embargo, considero que a pesar de  todo esto, resultará sencillo para un director lograr mejorar la calidad siempre y cuando pueda trabajar de manera eficiente y comprometida con todos los que se involucran en este proceso sin descartar que en todo momento debe estar al margen de lo que ocurre en su institución y así estar enterado sobre las condiciones y necesidades de los beneficiarios y posteriormente analizar de qué manera intervendrá.
Por otro lado este capítulo tiene gran relación con lo que analizamos en clases anteriores pues hablábamos de que el liderazgo profesional es uno de los factores que forma parte de las características clave de las escuelas efectivas, debido a que “el liderazgo es necesario para iniciar y mantener el mejoramiento de la escuela; los líderes excepcionales tienden a ser dinámicos, consideran prioritario el reclutamiento y la importancia del consenso entre el equipo de la escuela” (Mortimore, 1998, pp. 31-32) y considero que lo planteado por Schmelkes y Mortimore son ideas muy similares que recaen en puntualizar el papel del director como agente de cambio hacia la obtención de una mejor calidad en las escuelas.

Referencia:
Mortimore, Peter. (1998), Características clave de las escuelas efectivas, México, SEP (Biblioteca para la actualización del maestro, serie Cuadernos), pp. 31-51.

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