jueves, 15 de diciembre de 2011

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO X: ALGUNAS IMPLICACIONES DE LA CALIDAD
Resumen
“Calidad implica crítica y autocrítica, muchas ocasiones decir lo que pensamos crea problemas, es probable que al hacerlo, incomodemos a otros pero un proceso de calidad se fundamenta justamente en el hecho de que hay cosas que no nos parecen” (Schmelkes, 1995, p. 118)
De lo anterior Schmelkes (1995) complementa con lo siguiente: la contraparte de la necesidad de expresar lo que pensamos es la apertura para reconocer nuestros errores, los otros también deberán perder el miedo a decir lo que piensan, y en ocasiones harán críticas a nuestro quehacer. Hay que reconocer que las críticas son necesarias para mejorar nuestro desempeño. La calidad también implica valorar la diversidad pues no se trata de que todos pensemos igual, ni de que todos veamos las cosas de la misma manera. Por el contrario la pluralidad de puntos de vista es lo que enriquece la posibilidad de encontrar soluciones. La calidad implica consensos los cuales son necesarios debido a que se debe reconocer que la voluntad colectiva que surge de la diversidad es mucho más vital y profunda que cualquier otra. La calidad implica relevancia ya que el beneficiario es nuestra referencia de todo proceso de mejoramiento de la calidad, es lo que motiva el plan y en este sentido la relevancia implica adquirir la habilidad de comprender la lengua escrita, expresarse por escrito, razonar, resolver problema, analizar, evaluar opciones y allegarse a la información. (pp. 119-121)
Por último Schmelkes (1995) recalca que la calidad implica justicia; igualdad es ofrecer lo mismo a todos. Justicia es dar más a los que tienen menos. Esto significa que como docentes no nos podemos conformar con dar una clase, esperando que los alumnos la aprovechen de acuerdo a sus capacidades, las cuales son diferentes. La calidad nos exige creer en nuestros alumnos es decir, apostar a que son capaces de aprender como aprenden los mejores alumnos del país; a que serán capaces de continuar sus estudios a niveles medios y aún superiores con éxito y que serán capaces de superar los obstáculos y problemas que vamos descubriendo en su proceso de aprendizaje. La calidad se comparte, significa que tenemos la obligación de compartir con nuestros colegas maestros, y con nuestros superiores y autoridades educativas, nuestros logros y las formas en que los hemos obtenido. (pp. 122-124)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). Algunas implicaciones de la calidad. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 117-125). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Estoy muy de acuerdo con todo el contenido de este último capítulo ya que es de gran importancia que estemos abiertos ante la crítica pues muchas veces nos será de gran ayuda para saber en qué estamos fallando y así comenzar a trabajar en ello, pero también es necesario que todos expresemos nuestra opinión, nuestras inquietudes con el fin de aportar ideas las cuales, de alguna manera u otra pueden contribuir y aportar ese granito de arena que hace falta para lograr concretar la elaboración de un proyecto.
Además hacer consciencia de que estar frente a un grupo implica el compromiso de que confiaremos en nuestros alumnos, y tendremos la seguridad de esperar buenos resultados de su parte cuya base será la enseñanza que nosotros les daremos.
Y por último me llama la atención que al final se habla de manera indirecta acerca de la rendición de cuentas lo cual es de gran relevancia y más aún cuando los resultados son favorables y aunque no lo fueran, es algo que se tiene que hacer pues así es como podremos comenzar a crear ideas y elaborar proyectos para que después los resultados que entreguemos sean los mejores y no sólo darlos a conocer a nuestros supervisores sino a la sociedad en general.

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO IX: LA CALIDAD NECESITA LA PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD
Al inicio de este capítulo Schmelkes (1995) comenta que las características de las familias, y la dificultad de que la escuela se adapte a estas características, a menudo son causas importantes de los problemas. Por eso en educación básica no se puede entender la calidad sin una activa participación de los padres de familia. El ideal consiste en que la comunidad haga propia la escuela, la considere como suya, la apoye y se involucre con ella como agente activo en el proceso permanente de mejoramiento de la calidad. La educación de los hijos es, en todo el país uno de los logros más valorados por los padres de familia, por eso los padres de familia y la comunidad constituyen un excelente aliado de la escuela, del director y sus maestros para lograr sus objetivos. La escuela está en la comunidad y la comunidad está en la escuela, la escuela forma parte vital de la comunidad y una comunidad que cuenta con una escuela no puede ya entenderse a sí misma sin ella, además, las escuelas que se encuentran más estrechamente vinculadas con la comunidad son las que mejores resultados de aprendizaje logran entre sus alumnos. (pp. 101-104)
En otro apartado se mencionan algunas ideas sobre cómo propiciar la participación de los padres de familia y de la comunidad y lo que Schmelkes (1995) nos dice al respecto es que  se debe dejar que la comunidad entre al aula, aprovechar los conocimientos, habilidades, valores y actitudes de nuestros alumnos, involucrar a los padres de familia, a los demás miembros y/o a personas de la comunidad en las tareas escolares de los hijos, hacer participar a personas de la comunidad en la impartición de clases específicas. Las experiencias en este sentido son muy motivadoras, pues los miembros de la comunidad en general están muy dispuestos a participar, e inclusive se sienten halagados, se debe dar seguimiento cercano a nuestros alumnos dentro del aula y así podremos indicar los apoyos que debemos ofrecer o solicitar a sus padres de familia, en función de los problemas de cada uno de ellos. (pp. 105-108)
Schmelkes (1995) establece que es fundamental la creación de un ambiente familiar propicio al aprendizaje, es importante llevar a cabo un trabajo de orientación con los padres, de manera tal que en la familia vayan existiendo situaciones cada vez más propicias al proceso de aprendizaje de los alumnos, algunos de los elementos que se deben atender y en la medida en que existan, puede ser que sean considerados como problemas y son los siguientes: Nutrición, higiene, salud, conocimiento de las etapas de desarrollo del niño y sus requerimientos y el conocimiento de la importancia de un ambiente familiar estable y afectuoso para el buen desarrollo de los niños. (pp. 108-113)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad necesita la participación de la comunidad. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 101-116). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Me queda claro que es indispensable que exista una estrecha relación entre la escuela y la comunidad y como futuros docentes tendremos que esforzarnos para lograr que la comunidad se involucre con la escuela, con el aprendizaje de sus hijos y con toda actividad que se proponga pues es evidente que la calidad necesita de la participación de las personas que son ajenas a la escuela. Además se me hacen muy interesantes y de gran utilidad las indicaciones que propone la autora pues de esta manera se puede facilitar y promover la participación de todos mediante diversas actividades sin embargo, también se hace mención de los posibles problemas a los que nos enfrentaremos pero no por eso significa que se verá entorpecida cualquier labor que emprendamos para mejorar la calidad de cualquier escuela donde nos encontremos.

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO VIII: LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD
Resumen
Al inicio de este capítulo Schmelkes (1995) nos dice que la búsqueda de la calidad se inicia con el reconocimiento de la existencia de un problema el cual puede ser de dos tipos: una preocupación por los resultados deficientes que la escuela está produciendo, o una preocupación por los procesos deficientes que la escuela está desarrollando. Cuando el director se involucra en el problema y genera una o varias ideas de cómo las cosas pueden ser mejores, esa idea se tiene que convertir en plan. Por eso, la planificación es un aspecto importantísimo en los procesos de mejoramiento de la calidad. (pp. 89-90)
Shmelkes (1995) menciona que la idea se convierte en plan cuando se conoce el problema, sus causas y sus posibles soluciones, un plan debe elaborarse en equipo, el plan debe comenzar por estabilizar los procesos o definir la estabilidad existente es decir, descubrir qué se hace y qué se logra generalmente, se deben diseñar los resultados deseados, qué resultados queremos lograr. Es importante que nos fijemos metas realistas, no utópicas ni idealistas, ya habrá ocasión, en futuros ciclos proponernos estándares más elevados. El plan debe privilegiar los procesos de prevención del problema, generalmente, un problema como el de deficientes logros no tiene una sola causa y sólo atacando las causas se previenen los problemas, y sólo previniéndolos se resuelve de raíz. El plan debe privilegiar la disminución de las variaciones por encima de la elevación del promedio y si esto se ignora estaríamos incurriendo en una falta de equidad y atentando contra la justicia. (pp. 91-93)
Asimismo, Schmelkes (1995) a partir de lo anterior establece que el plan se pone en práctica y se monitorea, puesto que un plan pretende modificar procesos, es necesario que las prácticas consideradas necesarias para modificarlos se revisen en forma permanente por parte del propio equipo que las definió. A esta revisión continua se le llama monitoreo, a diferencia de la evaluación, que revisa los resultados. El monitoreo se refiere a la actuación de las personas en sus prácticas cotidianas, es trabajo grupal y es el fortalecimiento del diálogo con nuestros beneficiarios. (pp. 95-96)
Finalmente tenemos lo siguiente: “En educación, la evaluación es una práctica común. El problema es que sólo se evalúa, no se monitorea. La evaluación sin monitoreo no permite mejorar la calidad, solamente constatar su presencia o ausencia” (Schmelkes, 1995, p. 97)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La planeación y la evaluación para la calidad. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 89-100). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)


Mi opinión…
Considero que la planeación y la evaluación son primordiales para lograr concretar cualquier tipo de proyecto debido a que sólo así se puede llevar un monitoreo acerca de lo que se está realizando y posteriormente revisar lo que se ha venido logrando, sin dejar a un lado que la colaboración de todos sigue siendo fundamental para el logro de cualquier meta.
Este capítulo tiene relación con lo que hemos venido revisando en el ProNaE 2001-2006 pues recuerdo aquí se habla de que el logro de la calidad se debe asumir como tarea y responsabilidad colectiva, además se menciona que la evaluación debe ser permanente y sistémica y se debe tomar como un importante instrumento de gestión lo cual se complementaria con lo de este capítulo al mencionar que la evaluación se debe monitorear pues de lo contrario de nada serviría hacer un sinfín de acciones enfocadas a la evaluación si estas no son permanentes y sistémicas tal como se expresa en el ProNaE.

Referencia
SEP. (2001), “Educación básica”, en Programa Nacional de Educación 2001-2006, México, pp.105-158.

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO VII: LA CALIDAD CONDUCE AL MEJORAMIENTO CONTINUO DE LAS PERSONAS INVOLUCRADAS
Resumen
“Una persona que no está orgullosa del trabajo que realiza se ausenta, llega tarde, cambia de trabajo o de escuela frecuentemente. Esto sucede como consecuencia de una mala supervisión y de una mala gestión de la organización” (Schmelkes, 1995, p. 77)
Algo relevante que destaca Schmelkes (1995) es que el problema de la calidad no reside en los docentes, sino en el sistema con el que opera la escuela, sin embargo en ocasiones la solución sí depende del equipo de docentes, siempre y cuando este equipo sea capaz de modificar el sistema.  (pp. 79)
Por otro lado tenemos que Schmelkes (1995) menciona que lo importante en la calidad es la calidad de las personas ya que en educación, muchas veces vemos que los planificadores parecen darle más importancia a las cosas que a las personas para mejorar la calidad no obstante, es común ver que se incluye la dotación de infraestructura y materiales didácticos a las escuelas de manera más frecuente que la actualización y el apoyo a los docentes. (pp. 80-81)
Otro fragmento interesante de este capítulo es cuando Schmelkes (1995) nos dice que las personas se desarrollan como tales cuando son capaces de crecer integralmente, para lo cual es necesario tener conocimientos, gozar de una calidad de vida digna, ser respetados y aceptados sin embargo, el proceso de desarrollo personal radica en descubrir el sentido de la vida que procede de demostrarse a sí mismo la capacidad de transformar la realidad en el sentido que uno cree que debe ser transformada, y, de manera importante, hacerlo de manera congruente con los valores que uno quiere ver reflejados en esa realidad que contribuye a transformar. Cuando en nuestras escuelas logremos crear las estructuras que permitan desarrollar a las personas, podremos tener la certeza de que estaremos en una posición privilegiada para proponernos lo mismo con nuestros alumnos. Entre los valores que podemos vivir en forma congruente al participar en un proceso de mejoramiento de la calidad, y que parecería deseable formar en nuestros alumnos tenemos la identidad, libertad, responsabilidad y el respeto al bien común, la equidad y la justicia, la solidaridad y el compromiso y la congruencia. (pp. 81-87)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad conduce al mejoramiento continuo de las personas involucradas. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 77-88). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
En este séptimo capítulo para mí es de importancia el hecho de que la autora afirma que el problema de la calidad reside en el sistema y no en el docente, lo cual es muy cierto ya que en ocasiones es posible que el maestro tenga ganas, ideas y todo su esfuerzo enfocado en trabajar lo mejor posible con sus alumnos y en ocasiones la falta de atención por parte de las autoridades o más bien, el sistema encargado de supervisar bajo qué condiciones trabajan algunos maestros y la manera en que lo hacen tiene mucho peso, pues su falta de respuesta entorpece las intenciones de aquellos profesores que si tienen la voluntad de hacer algo por mejorar la calidad del grupo de alumnos que se encuentra a su cargo, por otro lado considero se logrará un gran avance cuando se logre equilibrar la asignación de recursos materiales y la actualización y apoyo a los docentes pues sólo así se logrará involucrar a todos los beneficiarios de la educación.
Por último me gustaría resaltar que es fundamental poner en práctica diversos valores durante el proceso de mejoramiento de la calidad pues trabajando de esta manera las cosas se tornarán más sencillas y se disminuirá la posibilidad de entra en conflicto cuando se trabaje en equipo, y también es importante que los valores se fomenten en la comunidad estudiantil pues así lograremos formar individuos íntegros que descifren cuál es el sentido de la vida y sus implicaciones.




Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas

CAPÍTULO VI: LA CALIDAD REQUIERE LIDERAZGO
Resumen
Schmelkes (1995) nos dice lo siguiente: En un proceso de mejoramiento de la calidad, el papel del director es fundamental, la calidad requiere de liderazgo, basado en la experiencia y en la convicción personal, y no en la escolaridad, edad o rango. Logra más con el ejemplo de su coherencia vital, con los valores que proclama y con su consistencia, que con la autoridad que procede de su nombramiento. El director debe ser el primero y el más comprometido con el propósito de mejorar la calidad, debe fungir como auténtico líder, capaz de motivar, facilitar, estimular el proceso de mejoramiento de la calidad, debe comprometerse a involucrar a su personal en un proceso participativo, constante y permanente para hacer las cosas cada vez mejor, tiene que conocer todos los procesos que ocurren en la escuela, le corresponde a él ser el motor principal de un proceso mediante el cual la escuela logre niveles mejores, acordes con las necesidades de sus beneficiarios. La calidad comienza con una idea, con un plan, que es establecido por el director. (pp. 65-66)
“La dirección debe comprender y actuar sobre los problemas que privan al docente de la posibilidad de realizar su trabajo con satisfacción. La meta es lograr que el maestro esté orgulloso de su trabajo” (Schmelkes, 1995, p. 67)
De acuerdo a lo expresado en el párrafo anterior Schmelkes (1995) nos dice que el líder es un compañero que aconseja y dirige a su gente día a día, aprendiendo de ellos y con ellos. Por ello, es necesario contar con información sólida e interpretarla correctamente, conocer cómo estamos logrando nuestros objetivos hacia afuera, así como las condiciones y necesidades de nuestros beneficiarios y la forma en que estamos fallando en su satisfacción, debemos saber con qué recursos contamos y qué nos falta para enfrentar el reto de mejorar nuestros niveles de logro. Un director se preocupa por la formación en el trabajo lo cual significa aprender a investigar, a interpretar la información, a discernir las causas principales de un problema, significa aprender de los colegas que ya han intentado solucionar un problema y a su vez documentarse, conocer lo que se ha escrito respecto a las causas de los problemas a los que se están enfrentando y a los intentos de solución, conocer otras experiencias que han intentado solucionarlos y evaluar sus resultados. (pp. 67-69)
Por otra parte Schmelkes (1995) manifiesta que el director tiene dos responsabilidades: mantener y mejorar, la primera se refiere a la necesidad de asegurar que todos puedan alcanzar los estándares establecidos en un determinado momento dentro del ciclo de mejoramiento de la calidad, mientras que la segunda se refiere a la necesidad de dar los pasos necesarios para ir logrando estándares de comportamiento y niveles de logro cada vez más altos, lo cual se logra a través del mejoramiento continuo. (pp. 71-72)
Finalmente Schmelkes (1995) señala que el director tiene dos funciones: la función estimulante y de apoyo y la función de control; la primera está dirigida a los procesos y consiste en propiciar que mejoren las relaciones de manera que puedan producirse buenos resultados y la segunda está dirigida a los resultados pues es la forma de evaluar si el mejoramiento de los procesos fue efectivo. (p. 73)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad requiere de liderazgo. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 65-75). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Este sexto capítulo para mí es muy interesante ya que se resalta la importancia del papel de un director para mejorar la calidad dentro de las instituciones, me sorprende conocer gran parte de las responsabilidades y funciones que se le atribuyen sin embargo, considero que a pesar de  todo esto, resultará sencillo para un director lograr mejorar la calidad siempre y cuando pueda trabajar de manera eficiente y comprometida con todos los que se involucran en este proceso sin descartar que en todo momento debe estar al margen de lo que ocurre en su institución y así estar enterado sobre las condiciones y necesidades de los beneficiarios y posteriormente analizar de qué manera intervendrá.
Por otro lado este capítulo tiene gran relación con lo que analizamos en clases anteriores pues hablábamos de que el liderazgo profesional es uno de los factores que forma parte de las características clave de las escuelas efectivas, debido a que “el liderazgo es necesario para iniciar y mantener el mejoramiento de la escuela; los líderes excepcionales tienden a ser dinámicos, consideran prioritario el reclutamiento y la importancia del consenso entre el equipo de la escuela” (Mortimore, 1998, pp. 31-32) y considero que lo planteado por Schmelkes y Mortimore son ideas muy similares que recaen en puntualizar el papel del director como agente de cambio hacia la obtención de una mejor calidad en las escuelas.

Referencia:
Mortimore, Peter. (1998), Características clave de las escuelas efectivas, México, SEP (Biblioteca para la actualización del maestro, serie Cuadernos), pp. 31-51.