jueves, 15 de diciembre de 2011

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO X: ALGUNAS IMPLICACIONES DE LA CALIDAD
Resumen
“Calidad implica crítica y autocrítica, muchas ocasiones decir lo que pensamos crea problemas, es probable que al hacerlo, incomodemos a otros pero un proceso de calidad se fundamenta justamente en el hecho de que hay cosas que no nos parecen” (Schmelkes, 1995, p. 118)
De lo anterior Schmelkes (1995) complementa con lo siguiente: la contraparte de la necesidad de expresar lo que pensamos es la apertura para reconocer nuestros errores, los otros también deberán perder el miedo a decir lo que piensan, y en ocasiones harán críticas a nuestro quehacer. Hay que reconocer que las críticas son necesarias para mejorar nuestro desempeño. La calidad también implica valorar la diversidad pues no se trata de que todos pensemos igual, ni de que todos veamos las cosas de la misma manera. Por el contrario la pluralidad de puntos de vista es lo que enriquece la posibilidad de encontrar soluciones. La calidad implica consensos los cuales son necesarios debido a que se debe reconocer que la voluntad colectiva que surge de la diversidad es mucho más vital y profunda que cualquier otra. La calidad implica relevancia ya que el beneficiario es nuestra referencia de todo proceso de mejoramiento de la calidad, es lo que motiva el plan y en este sentido la relevancia implica adquirir la habilidad de comprender la lengua escrita, expresarse por escrito, razonar, resolver problema, analizar, evaluar opciones y allegarse a la información. (pp. 119-121)
Por último Schmelkes (1995) recalca que la calidad implica justicia; igualdad es ofrecer lo mismo a todos. Justicia es dar más a los que tienen menos. Esto significa que como docentes no nos podemos conformar con dar una clase, esperando que los alumnos la aprovechen de acuerdo a sus capacidades, las cuales son diferentes. La calidad nos exige creer en nuestros alumnos es decir, apostar a que son capaces de aprender como aprenden los mejores alumnos del país; a que serán capaces de continuar sus estudios a niveles medios y aún superiores con éxito y que serán capaces de superar los obstáculos y problemas que vamos descubriendo en su proceso de aprendizaje. La calidad se comparte, significa que tenemos la obligación de compartir con nuestros colegas maestros, y con nuestros superiores y autoridades educativas, nuestros logros y las formas en que los hemos obtenido. (pp. 122-124)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). Algunas implicaciones de la calidad. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 117-125). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Estoy muy de acuerdo con todo el contenido de este último capítulo ya que es de gran importancia que estemos abiertos ante la crítica pues muchas veces nos será de gran ayuda para saber en qué estamos fallando y así comenzar a trabajar en ello, pero también es necesario que todos expresemos nuestra opinión, nuestras inquietudes con el fin de aportar ideas las cuales, de alguna manera u otra pueden contribuir y aportar ese granito de arena que hace falta para lograr concretar la elaboración de un proyecto.
Además hacer consciencia de que estar frente a un grupo implica el compromiso de que confiaremos en nuestros alumnos, y tendremos la seguridad de esperar buenos resultados de su parte cuya base será la enseñanza que nosotros les daremos.
Y por último me llama la atención que al final se habla de manera indirecta acerca de la rendición de cuentas lo cual es de gran relevancia y más aún cuando los resultados son favorables y aunque no lo fueran, es algo que se tiene que hacer pues así es como podremos comenzar a crear ideas y elaborar proyectos para que después los resultados que entreguemos sean los mejores y no sólo darlos a conocer a nuestros supervisores sino a la sociedad en general.

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO IX: LA CALIDAD NECESITA LA PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD
Al inicio de este capítulo Schmelkes (1995) comenta que las características de las familias, y la dificultad de que la escuela se adapte a estas características, a menudo son causas importantes de los problemas. Por eso en educación básica no se puede entender la calidad sin una activa participación de los padres de familia. El ideal consiste en que la comunidad haga propia la escuela, la considere como suya, la apoye y se involucre con ella como agente activo en el proceso permanente de mejoramiento de la calidad. La educación de los hijos es, en todo el país uno de los logros más valorados por los padres de familia, por eso los padres de familia y la comunidad constituyen un excelente aliado de la escuela, del director y sus maestros para lograr sus objetivos. La escuela está en la comunidad y la comunidad está en la escuela, la escuela forma parte vital de la comunidad y una comunidad que cuenta con una escuela no puede ya entenderse a sí misma sin ella, además, las escuelas que se encuentran más estrechamente vinculadas con la comunidad son las que mejores resultados de aprendizaje logran entre sus alumnos. (pp. 101-104)
En otro apartado se mencionan algunas ideas sobre cómo propiciar la participación de los padres de familia y de la comunidad y lo que Schmelkes (1995) nos dice al respecto es que  se debe dejar que la comunidad entre al aula, aprovechar los conocimientos, habilidades, valores y actitudes de nuestros alumnos, involucrar a los padres de familia, a los demás miembros y/o a personas de la comunidad en las tareas escolares de los hijos, hacer participar a personas de la comunidad en la impartición de clases específicas. Las experiencias en este sentido son muy motivadoras, pues los miembros de la comunidad en general están muy dispuestos a participar, e inclusive se sienten halagados, se debe dar seguimiento cercano a nuestros alumnos dentro del aula y así podremos indicar los apoyos que debemos ofrecer o solicitar a sus padres de familia, en función de los problemas de cada uno de ellos. (pp. 105-108)
Schmelkes (1995) establece que es fundamental la creación de un ambiente familiar propicio al aprendizaje, es importante llevar a cabo un trabajo de orientación con los padres, de manera tal que en la familia vayan existiendo situaciones cada vez más propicias al proceso de aprendizaje de los alumnos, algunos de los elementos que se deben atender y en la medida en que existan, puede ser que sean considerados como problemas y son los siguientes: Nutrición, higiene, salud, conocimiento de las etapas de desarrollo del niño y sus requerimientos y el conocimiento de la importancia de un ambiente familiar estable y afectuoso para el buen desarrollo de los niños. (pp. 108-113)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad necesita la participación de la comunidad. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 101-116). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Me queda claro que es indispensable que exista una estrecha relación entre la escuela y la comunidad y como futuros docentes tendremos que esforzarnos para lograr que la comunidad se involucre con la escuela, con el aprendizaje de sus hijos y con toda actividad que se proponga pues es evidente que la calidad necesita de la participación de las personas que son ajenas a la escuela. Además se me hacen muy interesantes y de gran utilidad las indicaciones que propone la autora pues de esta manera se puede facilitar y promover la participación de todos mediante diversas actividades sin embargo, también se hace mención de los posibles problemas a los que nos enfrentaremos pero no por eso significa que se verá entorpecida cualquier labor que emprendamos para mejorar la calidad de cualquier escuela donde nos encontremos.

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO VIII: LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD
Resumen
Al inicio de este capítulo Schmelkes (1995) nos dice que la búsqueda de la calidad se inicia con el reconocimiento de la existencia de un problema el cual puede ser de dos tipos: una preocupación por los resultados deficientes que la escuela está produciendo, o una preocupación por los procesos deficientes que la escuela está desarrollando. Cuando el director se involucra en el problema y genera una o varias ideas de cómo las cosas pueden ser mejores, esa idea se tiene que convertir en plan. Por eso, la planificación es un aspecto importantísimo en los procesos de mejoramiento de la calidad. (pp. 89-90)
Shmelkes (1995) menciona que la idea se convierte en plan cuando se conoce el problema, sus causas y sus posibles soluciones, un plan debe elaborarse en equipo, el plan debe comenzar por estabilizar los procesos o definir la estabilidad existente es decir, descubrir qué se hace y qué se logra generalmente, se deben diseñar los resultados deseados, qué resultados queremos lograr. Es importante que nos fijemos metas realistas, no utópicas ni idealistas, ya habrá ocasión, en futuros ciclos proponernos estándares más elevados. El plan debe privilegiar los procesos de prevención del problema, generalmente, un problema como el de deficientes logros no tiene una sola causa y sólo atacando las causas se previenen los problemas, y sólo previniéndolos se resuelve de raíz. El plan debe privilegiar la disminución de las variaciones por encima de la elevación del promedio y si esto se ignora estaríamos incurriendo en una falta de equidad y atentando contra la justicia. (pp. 91-93)
Asimismo, Schmelkes (1995) a partir de lo anterior establece que el plan se pone en práctica y se monitorea, puesto que un plan pretende modificar procesos, es necesario que las prácticas consideradas necesarias para modificarlos se revisen en forma permanente por parte del propio equipo que las definió. A esta revisión continua se le llama monitoreo, a diferencia de la evaluación, que revisa los resultados. El monitoreo se refiere a la actuación de las personas en sus prácticas cotidianas, es trabajo grupal y es el fortalecimiento del diálogo con nuestros beneficiarios. (pp. 95-96)
Finalmente tenemos lo siguiente: “En educación, la evaluación es una práctica común. El problema es que sólo se evalúa, no se monitorea. La evaluación sin monitoreo no permite mejorar la calidad, solamente constatar su presencia o ausencia” (Schmelkes, 1995, p. 97)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La planeación y la evaluación para la calidad. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 89-100). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)


Mi opinión…
Considero que la planeación y la evaluación son primordiales para lograr concretar cualquier tipo de proyecto debido a que sólo así se puede llevar un monitoreo acerca de lo que se está realizando y posteriormente revisar lo que se ha venido logrando, sin dejar a un lado que la colaboración de todos sigue siendo fundamental para el logro de cualquier meta.
Este capítulo tiene relación con lo que hemos venido revisando en el ProNaE 2001-2006 pues recuerdo aquí se habla de que el logro de la calidad se debe asumir como tarea y responsabilidad colectiva, además se menciona que la evaluación debe ser permanente y sistémica y se debe tomar como un importante instrumento de gestión lo cual se complementaria con lo de este capítulo al mencionar que la evaluación se debe monitorear pues de lo contrario de nada serviría hacer un sinfín de acciones enfocadas a la evaluación si estas no son permanentes y sistémicas tal como se expresa en el ProNaE.

Referencia
SEP. (2001), “Educación básica”, en Programa Nacional de Educación 2001-2006, México, pp.105-158.

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO VII: LA CALIDAD CONDUCE AL MEJORAMIENTO CONTINUO DE LAS PERSONAS INVOLUCRADAS
Resumen
“Una persona que no está orgullosa del trabajo que realiza se ausenta, llega tarde, cambia de trabajo o de escuela frecuentemente. Esto sucede como consecuencia de una mala supervisión y de una mala gestión de la organización” (Schmelkes, 1995, p. 77)
Algo relevante que destaca Schmelkes (1995) es que el problema de la calidad no reside en los docentes, sino en el sistema con el que opera la escuela, sin embargo en ocasiones la solución sí depende del equipo de docentes, siempre y cuando este equipo sea capaz de modificar el sistema.  (pp. 79)
Por otro lado tenemos que Schmelkes (1995) menciona que lo importante en la calidad es la calidad de las personas ya que en educación, muchas veces vemos que los planificadores parecen darle más importancia a las cosas que a las personas para mejorar la calidad no obstante, es común ver que se incluye la dotación de infraestructura y materiales didácticos a las escuelas de manera más frecuente que la actualización y el apoyo a los docentes. (pp. 80-81)
Otro fragmento interesante de este capítulo es cuando Schmelkes (1995) nos dice que las personas se desarrollan como tales cuando son capaces de crecer integralmente, para lo cual es necesario tener conocimientos, gozar de una calidad de vida digna, ser respetados y aceptados sin embargo, el proceso de desarrollo personal radica en descubrir el sentido de la vida que procede de demostrarse a sí mismo la capacidad de transformar la realidad en el sentido que uno cree que debe ser transformada, y, de manera importante, hacerlo de manera congruente con los valores que uno quiere ver reflejados en esa realidad que contribuye a transformar. Cuando en nuestras escuelas logremos crear las estructuras que permitan desarrollar a las personas, podremos tener la certeza de que estaremos en una posición privilegiada para proponernos lo mismo con nuestros alumnos. Entre los valores que podemos vivir en forma congruente al participar en un proceso de mejoramiento de la calidad, y que parecería deseable formar en nuestros alumnos tenemos la identidad, libertad, responsabilidad y el respeto al bien común, la equidad y la justicia, la solidaridad y el compromiso y la congruencia. (pp. 81-87)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad conduce al mejoramiento continuo de las personas involucradas. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 77-88). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
En este séptimo capítulo para mí es de importancia el hecho de que la autora afirma que el problema de la calidad reside en el sistema y no en el docente, lo cual es muy cierto ya que en ocasiones es posible que el maestro tenga ganas, ideas y todo su esfuerzo enfocado en trabajar lo mejor posible con sus alumnos y en ocasiones la falta de atención por parte de las autoridades o más bien, el sistema encargado de supervisar bajo qué condiciones trabajan algunos maestros y la manera en que lo hacen tiene mucho peso, pues su falta de respuesta entorpece las intenciones de aquellos profesores que si tienen la voluntad de hacer algo por mejorar la calidad del grupo de alumnos que se encuentra a su cargo, por otro lado considero se logrará un gran avance cuando se logre equilibrar la asignación de recursos materiales y la actualización y apoyo a los docentes pues sólo así se logrará involucrar a todos los beneficiarios de la educación.
Por último me gustaría resaltar que es fundamental poner en práctica diversos valores durante el proceso de mejoramiento de la calidad pues trabajando de esta manera las cosas se tornarán más sencillas y se disminuirá la posibilidad de entra en conflicto cuando se trabaje en equipo, y también es importante que los valores se fomenten en la comunidad estudiantil pues así lograremos formar individuos íntegros que descifren cuál es el sentido de la vida y sus implicaciones.




Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas

CAPÍTULO VI: LA CALIDAD REQUIERE LIDERAZGO
Resumen
Schmelkes (1995) nos dice lo siguiente: En un proceso de mejoramiento de la calidad, el papel del director es fundamental, la calidad requiere de liderazgo, basado en la experiencia y en la convicción personal, y no en la escolaridad, edad o rango. Logra más con el ejemplo de su coherencia vital, con los valores que proclama y con su consistencia, que con la autoridad que procede de su nombramiento. El director debe ser el primero y el más comprometido con el propósito de mejorar la calidad, debe fungir como auténtico líder, capaz de motivar, facilitar, estimular el proceso de mejoramiento de la calidad, debe comprometerse a involucrar a su personal en un proceso participativo, constante y permanente para hacer las cosas cada vez mejor, tiene que conocer todos los procesos que ocurren en la escuela, le corresponde a él ser el motor principal de un proceso mediante el cual la escuela logre niveles mejores, acordes con las necesidades de sus beneficiarios. La calidad comienza con una idea, con un plan, que es establecido por el director. (pp. 65-66)
“La dirección debe comprender y actuar sobre los problemas que privan al docente de la posibilidad de realizar su trabajo con satisfacción. La meta es lograr que el maestro esté orgulloso de su trabajo” (Schmelkes, 1995, p. 67)
De acuerdo a lo expresado en el párrafo anterior Schmelkes (1995) nos dice que el líder es un compañero que aconseja y dirige a su gente día a día, aprendiendo de ellos y con ellos. Por ello, es necesario contar con información sólida e interpretarla correctamente, conocer cómo estamos logrando nuestros objetivos hacia afuera, así como las condiciones y necesidades de nuestros beneficiarios y la forma en que estamos fallando en su satisfacción, debemos saber con qué recursos contamos y qué nos falta para enfrentar el reto de mejorar nuestros niveles de logro. Un director se preocupa por la formación en el trabajo lo cual significa aprender a investigar, a interpretar la información, a discernir las causas principales de un problema, significa aprender de los colegas que ya han intentado solucionar un problema y a su vez documentarse, conocer lo que se ha escrito respecto a las causas de los problemas a los que se están enfrentando y a los intentos de solución, conocer otras experiencias que han intentado solucionarlos y evaluar sus resultados. (pp. 67-69)
Por otra parte Schmelkes (1995) manifiesta que el director tiene dos responsabilidades: mantener y mejorar, la primera se refiere a la necesidad de asegurar que todos puedan alcanzar los estándares establecidos en un determinado momento dentro del ciclo de mejoramiento de la calidad, mientras que la segunda se refiere a la necesidad de dar los pasos necesarios para ir logrando estándares de comportamiento y niveles de logro cada vez más altos, lo cual se logra a través del mejoramiento continuo. (pp. 71-72)
Finalmente Schmelkes (1995) señala que el director tiene dos funciones: la función estimulante y de apoyo y la función de control; la primera está dirigida a los procesos y consiste en propiciar que mejoren las relaciones de manera que puedan producirse buenos resultados y la segunda está dirigida a los resultados pues es la forma de evaluar si el mejoramiento de los procesos fue efectivo. (p. 73)

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad requiere de liderazgo. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 65-75). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Este sexto capítulo para mí es muy interesante ya que se resalta la importancia del papel de un director para mejorar la calidad dentro de las instituciones, me sorprende conocer gran parte de las responsabilidades y funciones que se le atribuyen sin embargo, considero que a pesar de  todo esto, resultará sencillo para un director lograr mejorar la calidad siempre y cuando pueda trabajar de manera eficiente y comprometida con todos los que se involucran en este proceso sin descartar que en todo momento debe estar al margen de lo que ocurre en su institución y así estar enterado sobre las condiciones y necesidades de los beneficiarios y posteriormente analizar de qué manera intervendrá.
Por otro lado este capítulo tiene gran relación con lo que analizamos en clases anteriores pues hablábamos de que el liderazgo profesional es uno de los factores que forma parte de las características clave de las escuelas efectivas, debido a que “el liderazgo es necesario para iniciar y mantener el mejoramiento de la escuela; los líderes excepcionales tienden a ser dinámicos, consideran prioritario el reclutamiento y la importancia del consenso entre el equipo de la escuela” (Mortimore, 1998, pp. 31-32) y considero que lo planteado por Schmelkes y Mortimore son ideas muy similares que recaen en puntualizar el papel del director como agente de cambio hacia la obtención de una mejor calidad en las escuelas.

Referencia:
Mortimore, Peter. (1998), Características clave de las escuelas efectivas, México, SEP (Biblioteca para la actualización del maestro, serie Cuadernos), pp. 31-51.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO V: LA CALIDAD DEPENDE DE TODOS LOS QUE PARTICIPAN EN EL PROCESO
Resumen
Un movimiento hacia una mejor calidad del proceso educativo requiere del involucramiento activo de todos los agentes implicados, los más importantes son los que causan la calidad, es decir, el equipo docente. Director y maestros tienen que compartir el propósito de mejorar la calidad, comprender que esto requiere de un cambio de actitudes, y estar dispuestos a modificar las mismas y a ser consecuentes con esta decisión de cambio. Es indispensable que todo el equipo docente comprenda y comparta el propósito del mejoramiento, y entienda el papel que le toca jugar en él. Se trata de reunir a las personas en torno a objetivos comunes.
No basta con participar, hay que hacerlo en equipo ya que así se logra que una persona compense con su fuerza la debilidad de otra, y que todos agucen su ingenio para resolver las cuestiones que son de todos. En un trabajo en equipo se toman decisiones y se actúa sobre ellas. Todos adquieren una responsabilidad, se monitorea el proceso y el equipo es el único que puede revisar las decisiones anteriores, corregirlas y cambiarlas.
En una escuela puede haber varios equipos, responsables de diferentes trabajos. Sin embargo, no puede perderse de vista que, por la estrecha interrelación de las actividades en toda organización, deben establecerse los mecanismos que permitan la comunicación fluida y permanente entre los mismos. En la administración de control total de calidad, estos equipos se llaman “círculos de calidad” los cuales son grupos que desempeña, voluntariamente, actividades de mejoramiento y control de calidad.
Un circulo de calidad aborda un problema que es común a los que en él participan, el circulo estudia la naturaleza del problema, traza las causas por las que se presenta ese problema, analiza la información relativa tanto al problema como a las causas, desarrolla soluciones. Se sabe por experiencia que no hay nada que disminuya más la calidad de vida en el trabajo que la existencia de pleitos, envidias, grupos enfrentados y chismes en nuestro ambiente cotidiano.
Finalmente, no son los docentes los únicos integrantes de una escuela, una escuela debe convertirse en una comunidad educativa en la que participen activamente alumnos, padres de familia y miembros de la comunidad, es quizás conveniente, comenzar un proceso de mejoramiento de la calidad a partir del personal docente de la escuela y posteriormente ir incorporando alumnos y padres de familia.

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad depende de todos los que participan en el proceso. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 55-64). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Es indispensable que todo aquel que participe en algún movimiento que esté dirigido a mejorar la calidad de la educación debe estar dispuesto a trabajar en equipo, asumir el compromiso que implica el hacer esto y estar consciente de las responsabilidades que ahora le serán encomendadas, sin olvidar que se trata de objetivos comunes, independientemente de la función que le toque desempeñar a cada quien y es primordial que se hagan a un lado las diferencias que puedan provocar la disminución de la calidad del trabajo que se está realizando.
Además se debe promover la participación de alumnos y padres de familia en este proceso ya que no es responsabilidad única de los docentes,  pero si recae en ellos la importancia de echar andar cualquier proyecto y la conclusión de éste.
El punto es promover el trabajo en equipo y que los integrantes sean capaces de hacer análisis y diseñar soluciones que desemboquen en el mejoramiento de la calidad de la educación, y así mismo evitar que nuevamente se presenten situaciones que generen los problemas que se tenían anteriormente.

martes, 22 de noviembre de 2011

Lectura del libro: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas.

CAPÍTULO IV: LA CALIDAD ESTÁ EN EL PROCESO
Resumen
El mejoramiento de la calidad es un proceso que nunca termina, siempre tenemos que estar insatisfechos con los niveles de calidad alcanzados, porque siempre será posible mejorarlos. El mejoramiento alcanza nuevas alturas con cada problema que se resuelve.
La constancia es tan importante que no tiene sentido iniciar un proceso de búsqueda de calidad si una proporción del personal que trabaja en una escuela no tiene intenciones de permanecer en ella más de uno o dos años, puesto que el liderazgo es central en todo proceso de mejoramiento de la calidad total, esta exigencia es doblemente fuerte para el director de la escuela. Si el director no está dispuesto a permanecer como tal en una escuela no tiene sentido que inicie un proceso de mejoramiento de calidad.
La calidad es un proceso constante y permanente porque es total, y como tal está presente en todas las partes del proceso educativo. El objetivo de todo movimiento por una mayor calidad es mejorar los resultados de aprendizaje de todos los niños y es el proceso lo que produce esos resultados. Una organización, en este caso una escuela es justamente un proceso ya que todas las actividades que ahí se llevan a cabo están estrechamente vinculadas entre sí, una organización es un proceso porque está constituida por relaciones de las cuales dos son las más importantes; las relaciones con los beneficiarios y las relaciones entre quienes en ella trabajan. Mejorar la calidad significa mejorar esas relaciones. Es cierto que siempre habrá problemas personales que repercuten sobre la calidad y estos se resuelven con disciplina y formación.
Uno de los procesos más importantes es el proceso de diseño, esto significa que, desde que definimos que aprendizajes queremos lograr y cómo los queremos lograr, desde que definimos el tipo de egresado que queremos, así como los aprendizajes que queremos que obtenga todo alumno que termina cada grado, el grupo de alumnos en su conjunto, estamos introduciendo calidad.
Otro de los procesos es el de la enseñanza el cual en el fondo es un proceso de relaciones: maestro-alumno, alumno-alumno, alumno consigo mismo y en la medida que logremos mejorar estas relaciones se estará incorporando calidad al proceso.
El tercer proceso es el de la relación escuela-comunidad y maestro-padres de familia, en la medida en que estas relaciones se fortalezcan y se logre una mayor participación de comunidad y padres de familia en el proceso educativo es que por fin se estará mejorando la educación.
Cuidar los procesos, mejorarlos, significa orientar los esfuerzos hacia las personas, estimularlas y apoyarlas, propiciar el trabajo en equipo, atender los detalles, ser flexible y adaptable.

Bibliografía
Schmelkes, S. (1995). La calidad está en el proceso. En: “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”. (pp. 49-54). México D.F., Secretaría de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro)

Mi opinión…
Este capítulo yo lo tomo como un consejo debido a que para mí es positivo el hecho de formarse con una conciencia de tener en claro que cuando nos esforzamos es posible mejorar los niveles de calidad que se van alcanzando y no sólo en la escuela sino también en otras situaciones.
Es importante también tener en cuenta que ante todo se deben hacer a un lado los intereses personales y aquellas diferencias que se tengan con las demás personas pues se trata de lograr un bien común en el que finalmente todos nos veremos beneficiados, y que si no se hace de esta manera de nada servirá establecer un proceso que vaya encaminado a mejorar la calidad de la educación y que si no se hace con seriedad pero sobre todo con constancia este se verá estropeado, pues se debe tener muy en claro que cuando se inicia un proceso este siempre deberá ser constante y permanente.
Por tal motivo el progreso o triunfo de un proyecto se verá determinado por el buen funcionamiento de las relaciones que en el intervienen, sin hacer a un lado que desde el momento en que se establecen objetivos y metas basados en algo y enfocados en alguien ya se está incorporando calidad al proceso que se está llevando a cabo.